Declaración
Através de mi arte, la vida misma, y analizando mis experiencias, he llegado a la conclusión que siempre me ha atraído y cautivado el balance entre contradicciones y contrapartes. Lo improbable que fuerzas polares y dualidades puedan interconectarse para poder surgir. Analizo este fenómeno paradójico utilizando la complicada figura humana del hombre y la mujer, simplificando su figura hasta convertirla en una línea continua. Utilizo fuerzas diametralmente opuestas como el claro- obscuro, colores brillantes y morosos, texturas rasposas y brillantes, superficies translucidas y opacas, integrando las líneas del cuerpo hasta lograr una armonía y cohesion de colores y texturas. El medio puede ser oleo sobre madera, tinta sobre papel, o polvo de chile y tierra. Cada pieza forma parte de una danza tensa entre la vida y la muerte de cada pintura. Algunas veces pongo capas opacas que parecen sofocar la vida de la pintura. Posteriormente le doy una pulida a la superficie de la pintura para que el fondo comience a tener vida. Si logro que la pintura tenga pulso, es un milagro que definitivamente vale la pena investigar. A medida que agrego capas diversas, no busco reponer la anterior, sino integrar el perfecto balance de la ambigüedad y de la claridad. Es un viaje intuitivo y amorfo que cobra su vida propia. Aunque yo sea la creadora de las piezas es impredecible el resultado. Visualizo, juego, y recupero cada pieza hasta que ocurre una magia inexplicable, como un alquimista que tiene un encuentro accidental con la magia.