Atilio Pernisco

Artista Representado

Su arte es improvisado y surge de su práctica del retrato.

La pintura de Atilio Pernisco se sitúa en un territorio donde la memoria, el sueño y la experiencia inmediata se entrelazan.

Su obra construye escenas que parecen emerger de una lógica fragmentada: imágenes que oscilan entre lo familiar y lo inquietante, entre la figuración y la abstracción, entre la narración posible y su constante disolución. En este espacio ambiguo, la pintura se convierte en un campo de tensiones donde conviven lo racional y lo irracional, el gesto y la representación, la materia y la idea.

Pernisco trabaja a partir de asociaciones visuales que nacen de fotografías, recuerdos personales y referencias colectivas. Estos fragmentos se reorganizan como un collage mental que, al trasladarse al lienzo, pierde su estabilidad narrativa y se transforma en una experiencia abierta. Sus escenas sugieren que algo ha ocurrido, está ocurriendo o está a punto de suceder, pero el relato nunca se resuelve del todo. El espectador queda frente a una revelación inminente que no termina de manifestarse, atrapado en un instante suspendido entre la certeza y la incertidumbre.

Visualmente, su lenguaje combina una figuración de fuerte carga simbólica con una gestualidad pictórica que bordea la abstracción. Las pinceladas, los borramientos, las manchas y los chorreados descomponen la imagen y revelan la materialidad del proceso. La pintura deja de ser únicamente representación para convertirse en acción: un flujo donde memoria e inmediatez conviven, y donde el azar dialoga con la intención. La superficie pictórica se vuelve así un territorio en constante transformación, donde la imagen se construye y se deshace simultáneamente.

Los personajes y escenarios que habitan su obra parecen náufragos de un mundo en crisis. Entre la ironía y la inquietud, sus composiciones evocan una dimensión distópica en la que lo cotidiano se mezcla con lo absurdo y lo surreal. Estas figuras, suspendidas en situaciones ambiguas, reflejan una condición colectiva: la sensación de habitar un tiempo marcado por la incertidumbre, la fragmentación y la inminencia del cambio. En ese sentido, la pintura de Pernisco no propone respuestas, sino que abre un espacio para la interpretación personal y la construcción de múltiples lecturas.

En el universo de Atilio Pernisco, la pintura funciona como un paisaje interior y, al mismo tiempo, como un espejo de la experiencia contemporánea. Entre la memoria y el presente, entre la ficción y la realidad, sus imágenes se desplazan en un equilibrio inestable que invita al espectador a completar el relato. Más que narrar, su obra sugiere; más que afirmar, plantea. Y en esa suspensión, en ese momento previo a la revelación, se encuentra la potencia poética de su pintura.


Obras de Artista

Disponibles en La Caja Galería, atento para futuras exposiciones